
Esto es como las trompetas del Apocalipsis. Voy a numerar mis gritos, aunque, creo que debería haberme buscado un papiro de esos extra largos, para poder escribir tantos...
Vamos a ver, comencemos... Si a alguno de vosotros os dijeran que Dios os va a regalar x dones, posiblemente saltaríais de alegría. Pero cuando eso incluye una clausula de "tienesquetriunfarporcojones" entonces la cosa cambia. No voy a entrar en detalles, pero sí, es posible que tenga un don especial para cierta clase de arte. He vivido la mitad de mi vida perfeccionándome, abandonando muchos otros proyectos por ser la número uno, la mejor, todo por triunfar. Y claro, eso provoca que determinadas personas quieran ser tus "ayudantes", pasar a la historia como aquellos que han logrado que subas a la estratosfera de la fama. Los obrantes del milagro del nacimiento de una estrella...
¿Y qué carajo es la fama? Os lo voy a decir: es una jaula. Una maldita jaula de oro de la que no se puede salir una vez que has entrado. Cada día lo veo más claro. Todo lo que no he hecho, todo lo que he dejado apartado, todo cuanto estoy apartando para... ¿para qué?
Creo que podría conseguirlo, sí. Creo que podría ser la mejor, podría entrar en la jaula y ser un monito de feria muy exitoso. Estarían felices muchos de los que me rodéan, porque fardarían de mí, de ser mis padres, o mi esposo... Y yo sería infeliz, desdichada, porque detesto la superficialidad de este mundo, aborrezco estar en determinados ambientes. Es una maldición. A veces, es mejor nacer siendo una patana para todo, os lo aseguro. Al menos, es preferible no destacar en nada...
Hoy se lo dije a mi marido, no quiero seguir. Estoy harta de tanto viaje, de tanto sacrificio, quiero tener una vida normal, tener hijos... Se ha enfadado, sí señor, dice que soy una cobarde, que voy a tirar la toalla en el mejor momento, justo cuando estoy a punto de lograrlo, que espere un año más... Me ha echado en cara su esfuerzo, como si yo le hubiera pedido alguna vez que me ayudase, como si fuese mi destino una decisión suya. Se ha sacado de la manga no se qué trato que jamás hice con él. Ahora resulta que soy esclava de mi propio don, que soy como un jilguero enjaulado a quien obligan a cantar hasta reventar. No tengo derecho a ser sencilla, a levantarme una mañana siendo una mujer normal, con miles de aspiraciones y no con una obsesiva aspiración que me consume como si fuese un vampiro de mi alma.
¿No les basta acaso con mi cariño? ¿Por qué es tanto pecado querer vivir la vida tranquilamente? Supongo que mucha gente añoraría tener las complicaciones que yo tengo, pero creedme, es insufrible, insoportable. Es posible que yo no sea lo bastante fuerte como para soportar la presión. Pero es que no quiero pasar mi existencia haciendo una sola cosa, quiero hacer tantas... quiero... ah, necesito gritar.
No sé qué hacer. Estoy dolida. No es justo, parece que me aman por mi "don", mi maldito "don", no por mí misma. Me está matando todo esto, es una pesadilla, un comedero de cabeza tremendo. Enfadados porque quiero dejarlo... Me da igual, lo he decidido ya, mi único objetivo es intentar ser mamá, si es que puedo y Dios me deja serlo, que esa es otra historia, otros grito que os contaré en otra ocasión...
Buenas noches.
Munch